sábado, 30 de junio de 2007

El precio del sabor a banana

Las cosas no son las mismas que antes. Es una frase que suele escucharse muy a menudo, y su pronunciación aumenta a medida que pasa el tiempo. Cuando crecemos sentimos que cada vez más cosas se modifican, por eso para los gerentes todo es distinto.
Dejando de lado las innovaciones tecnológicas, la participación política y los amoríos de zaguán, hoy, a mis 20 años, quiero abordar desde una perspectiva critica la transformación de los chicles de banana.
Un chicle de banana cuesta diez centavos, y uno relleno de juguito sale el doble.
Un chicle de banana de los de diez, conserva su sabor y elasticidad durante tres cuadras, considerando un desplazamiento de tres minutos en cien metros, desdeñando la posibilidad de que el peatón se detenga ante un semáforo en rojo, se encuentre a un conocido o pare a atarse los cordones, lo que implicaría la reducción del sabor del chicle a dos cuadras.
Uno de los relleno de sabor, como anuncian los productores de la goma de mascar, mantiene las condiciones que posee desde que se le saca el papel y se introduce en la cavidad bucal, durante cinco cuadras, es decir quince minutos, aun habiendo realizado tres globos. Utilizo el adverbio aun debido a que la concreción del globo incluye una seguidilla de movimientos poco frecuentes en la masticada de chicle original.
Indagando los motivos que llevan a que el placer de comer un chicle de banana sea tan corto y costoso, me encontré con el renombrado término de inflación, excesiva emisión de billetes de un banco que produce un alza anormal de los precios, traduciéndose en la disminución de la calidad del producto chicle y la elevación de su costo.
Pero los economistas, poseedores de conocimientos específicos refutaron mi hipótesis sin agregar un comentario al respecto.
Pensando en mi cama, cual sujeto con insomnio divaga entre sábanas y reflexiones, planteé una nueva tesis.
A medida que crecemos, nuestra saliva se vuelve más baqueana en deglutir y modifica las condiciones de la materia gomosa hasta arribar al estado de solidez.
Otra de las variantes es que en el transito de infante a joven, los maxilares, desgastados por realizar durante veinte años el proceso de masticación van perdiendo la capacidad de producir tantos movimientos consecutivos en pocos segundo, lo que deriva en una dolencia en la articulación temporomandibular justo a la altura de la escotadura ínter trágica del pabellón auricular (por las patillas). Esto genera la inmediata acción de tomar el chicle con dos dedos (el índice y el pulgar habitualmente) y arrojarlo a la vía pública, depositarlo debajo de la mesa o, en caso de tratarse de buenos transeúntes, se lo envuelve en el papel que contenía la goma de mascar y que había sido guardado en un bolsillo, y se lo deposita en un cesto, conocido como papelero.
Estas teorías también fueron rebatidas por especialistas en biología humana fieles a Lucy Batuone.
Mientras tanto, hasta que nadie arribe a una conclusión certera, seguiremos parando en un quiosco cada tres o cinco cuadras.
VALERIA 30/06/07.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja, desde el vamos su iniciativa me arroja: "lo que te salga, animate!!!!" y como podría no hacerlo si la invitación esá ahí, cortita y al pie...
el banquete se presenta exquisito, no en sentido literal claro y más si hablamos de la primera nota con lña que uno se encuentra cuando entra.. pero la maravilla en la pluma de estas dos chicas se deja ver en cada línea y es un placer para los que estamos del otro lado, poder ingerirlas...
buen augurio para el espacio!! de este lado de la pantalla quedo espectante ante las próximas genialidades que debn estar cocinándose en sus cabezas...

Anónimo dijo...

jajajaja nanana primero tengo una pregunta...
¿xq al lado del espacio en blanco (ese donde pones los caracteres x seguridad) aparece un chaboncito en sillas de ruedas?? jajajaj
no entiendo que pito toca...
y a voos grosa vaniiniitaa!! que cada vez aue veo que te conectas ya me rio...por saber como va a ser la forma en la que me saludaras...jajaj

y bueno a Vale..mucho mucho no la conozco...pero los dias de verano en Saavedra con ustedes no me los olvidoo maas!! jaja

Y basta de reirme carajo! cada dos palabras tiro un "jajaj" ..

adiooooos conchas!!

Anónimo dijo...

Contesto a tu pregunta... es para la gente no vidente...